La SOPA ha muerto? O’Rly?

Resulta que la Casa Blanca se ha opuesto a la aprobación de las dos controvertidas propuestas de ley: Stop Online Piracy Act (SOPA) y Protect IP Act (PIPA). Su razonamiento es que a pesar de que la piratería representa una amenaza para la economía americana, no apoyarán una ley que vaya en contra de la libertad de expresión.

Hasta aquí todo precioso: parece que las protestas de los ciudadanos y de ciertas empresas del sector han surtido efecto.

Pues bien, junto con esta noticia hay otras que matizan el asunto, y nada es tan bonito.

Por una parte la MPAA & Co. han respondido diciendo que, dado que según ellos ni la SOPA ni la PIPA representan una amenaza a la libertad de expresión, las declaraciones de la casa blanca son un claro apoyo a la aprobación de ambas leyes. Además se han permitido enviar una carta al comité judicial indicando que hay más de dos millones de Americanos cuyos trabajos dependen del cine y la televisión, y que estos trabajos están en grave peligro por culpa de la piratería.

Será malicia o será estupidez, pero lo cierto es que el número real de Americanos trabajando en cine o televisión es de sólo 361.900 (de acuerdo a la Oficina de Estadísticas Laborales), mientras que por otra parte la industria tecnológica (que se vería perjudicada por estas leyes y que en su mayoría se ha opuesto abiertamente a ellas, con compañías como Google o Microsoft) crean más de 4 millones de puestos de trabajo.

Por otra parte Lamar Smith, principal impulsor de la SOPA, ha anunciado ya que espera que la redacción de la ley continue en Febrero. Está claro que no pasará en su formato actual, pero eso no quiere decir que vaya a mejorar si no que intentarán colarla de otra forma.

Y es que en Hollywood están ofendidos. Lo han dicho claramente: “si ponemos dinero para la campaña de Obama es porque esperamos algo a cambio, y si no lo tenemos no pondremos ni un duro más”. A nadie le sorprenderá que los “donativos” a las campañas conlleven ciertas condiciones, pero aun así resulta algo chocante que lo expresen de forma tan abierta y directa.

Al menos sí que hay que reconocerles a los EEUU que las donaciones sean públicas, que aquí en España ni siquiera llegamos a saber de quién son títeres nuestros “representantes” (y seamos serios: NADIE llega arriba sin esos apoyos económicos). ¿Alguien se cree que los puestos de directivos que ostentan nuestros ex-ministros se deban a sus dotes como tales?

Todo esto nos lleva a la pregunta: ¿de qué nos sirve frenar una ley si se va a seguir proponiendo hasta que de una forma u otra sea aprobada?.

Estamos peleando contra el efecto cuando la única forma de acabar con estas aberraciones es atacar a la causa: los gobiernos son títeres de los intereses empresariales que los subvencionan.

Sí, es cierto que se pueden conseguir pequeñas victorias, pero intentar frenar una ley tras otra es a la larga una pelea perdida. Mirad cómo intentaron colar las patentes de software en Europa oculta dentro de un paquete de medidas para la agricultura. Antes o después nos la acabarán colando, hay demasiado dinero en juego como para que algo tan nimio como el interés público lo obstaculice.

En un ámbito más local no hay más que ver cómo fluyen los procesos de aprobación de leyes en nuestro congreso: ¿alguno de los diputados se lee realmente lo que está votando? Si es que hasta los ves discutiendo abiertamente las condiciones que se imponen unos partidos a otros para dar su apoyo, al final lo que se está votando es lo de menos.

Sinceramente yo ya no sé qué más tiene que pasar para que nos levantemos de una vez contra toda esta panda de mangantes… supongo que mientras no nos quiten el fútbol no hay nada que hacer.