¿El cielo se está cayendo?

Han publicado en Techdirt un informe sobre la evolución de la industria del entretenimiento en la última década.

Guiándonos por las declaraciones de agencias como la RIAA, la MPAA, la SGAE y similares cualquiera pensaría que la industria se enfrenta a una situación de crisis sin precedentes donde millones de puestos de trabajo están en peligro mientras nos acercamos a un futuro donde no existirá incentivo alguno para la creación de nuevas producciones.

Bien, ¿a alguien le sorprenderá tras leer el informe que la realidad sea justamente la contraria?

Algunos datos:

  • Los beneficios de taquilla en cines a nivel mundial han ascendido un 25% desde los $25.5 billones de 2006 a los $31.8 billones en 2010.
  • El número de películas estrenadas anualmente a nivel mundial ha ascendido de 5635 en 2005 a 7193 en 2009, sin contar producciones independientes.
  • La industria literaria creció en EEUU un 13% en 7 años, a pesar de coincidir con la peor crisis económica en 70 años.
  • A pesar de todas las historias sobre cómo ya nadie lee libros, las publicaciones en formato tradicional crecieron 47% entre 2002 y 2010.
  • Las ventas de discos anuales han crecido desde los 845 millones en el 2000 a 1,507 millones en 2010, sin contar las ventas de artistas independientes.
  • Los beneficios globales generados por la venta de vídeo juegos ha saltado de los $20 billones en el 2000 a unos $70 billones en 2010.

¿Significa esto que todos estos grupos (RIAA, MPAA, SGAE, etc…) mienten? Evidentemente sí, pero sobre todo significa que las voces que proclaman el advenimiento del apocalipsis y exigen la intervención del gobierno con medidas draconianas no son voces representativas de la industria del entretenimiento, si no de un sector aferrado al modelo tradicional del negocio que no ha sabido adaptarse y sacar partido a las nuevas oportunidades.

Cosa que si han hecho otros sectores de esa misma industria, y prueba de ello es que estamos en una época sin precedentes respecto a la cantidad de obras creadas y a los beneficios obtenidos por ellas. Todo ello a pesar de estar inmersos en una crisis económica a nivel prácticamente mundial.

Podéis leer el informe completo aquí.