Bunraku

Josh Harnett, Ron Pearlman, Demi Moore, Woody Harrelson, Mike Patton… el reparto de esta película de estética y título teatral es de esos que te hacen dudar si te vas a encontrar con una de esas raras joyas como fue en su día Sin City, o si estás ante una castaña de proporciones épicas.

Sin más preámbulos y antes del corte puedo confirmar que se trata de lo segundo.

Bunraku se presenta como un cuento de ambientación surrealista, rodada íntegramente en sets sin el más mínimo intento de ocultarlo. De hecho se recrea en la ambientación de papel y marionetas que el mismo título sugiere, aunque probablemente no con el efecto deseado.

El argumento es una historia de venganza que falla estrepitosamente al no darnos otra cosa que personajes tan planos como las figuritas de papel del personaje de Woody Harrelson. Lo que podría ser una historia de personalidades interesantes y elaboradas, adornado con una estética sorprendente (al estilo de la ya mencionada Sin City) se queda en una secuencia indiferente de peleas entre protagonistas y villanos, avanzando desde los masillas hasta el malo malísimo pasando por toda una serie de enemigos en una supuesta dificultad ascendente.

Aburrido, repetitivo y ni siquiera especialmente bien coreografiado.

Respecto a la ambientación no soy capaz de decidir si la intención va hacia el alarde estético o la ridiculez cómica. En ocasiones parece que se hayan inspirado más en Kung Fu Sion (aunque sin ningún tipo de gracia) que en la película de Frank Miller y Robert Rodriguez, a pesar de que la narrativa (que lamentablemente pierde la voz de Mike Patton en el doblaje al castellano) intenta infructuosamente dale el tono serio y profundo de esta última.

En cierta forma es de agradecer la breve aparición inicial de Jordi Mollà, ya que salvando contadas excepciones la mera presencia de un actor español en cualquier tipo de película suele ser indicativo de que seguramente tenemos mejores cosas que hacer que aguantar el resto del film.

PD: mención especial para Kevin McKidd, que en el papel de Asesino Nº2 da forma al único personaje mínimamente interesante de toda la película pese a ser, desde el punto de vista del guión, igual de plano que todos los demás.