“Scotty, toda la energía a los escudos”: navegación anónima con Tor.

Si eres de los que ocultan la ESSID del router para esconderse de los coches de Google Maps, si usas datos falsos en todas tus cuentas de servicios online, si cambias tu User Agent para que no sepan qué navegador usas, si huyes de las redes sociales como de la peste y si en definitiva guardas tu privacidad con más celo que la virginidad de tu hija, Tor es para tí.

Y si no, a lo mejor también.

La idea detrás de Tor es que a veces la encriptación no es suficiente: en determinadas situaciones no queremos sólo ocultar lo que estamos enviando o recibiendo si no también desde dónde lo estamos haciendo. En estos casos la encriptación ocultaría el contenido de las comunicaciones pero las cabeceras seguirían siendo visibles y rastreables.

Básicamente Tor es una red privada dentro de la red. En vez de conectarnos directamente a nuestro destino (una página web, un servidor FTP, una sala de chat, un servidor de correo…) los paquetes viajan a través de una serie de nodos Tor. Cada uno de estos nodos conoce únicamente quién le ha enviado la información (el nodo inmediatamente anterior) y a quién se la va a enviar él (el nodo inmediatamente siguiente). Ningún elemento de la ruta es capaz de reconstruir el camino completo, y por tanto el origen no se puede rastrear. Además las rutas van variando aleatoriamente para que ni siquiera sea posible asociar acciones anteriores contigo.

Adicionalmente (aunque no se cubre en este artículo) Tor permite publicar sitios web como “servicios ocultos”, de forma que no es posible identificar quién lo ha publicado, ni permite al propietario identificar a la gente que pueda escribir en él.

La forma más sencilla de usar Tor es descargando el “Tor Browser Bundle”. Este paquete incluye todas las herramientas necesarias para navegar por internet a través de Tor sin realizar ninguna modificación en el sistema, y pudiendo seguir navegando normalmente con cualquier otro navegador que tengamos instalado.

Podemos descargarlo desde la web de Tor:

https://www.torproject.org/projects/torbrowser.html.en

Una vez descargado lo descomprimimos y sólo tenemos que ejecutar el script start-tor-browser.

Veremos en primer lugar una ventana que nos informa del proceso de la conexión a la red Tor:

Cuando la conexión esté establecida, en unos segundos se abrirá el navegador Firefox Aurora. Ésta es una versión autocontenida del navegador Firefox, modificada para usar la conexión a través de Tor. El resto de los programas y navegadores que tengamos instalados seguirán funcionando exactamente igual que antes.

A pesar de lo poco serio de la introducción de este artículo lo cierto es que si bien aquí (al menos la mayoría) tenemos la suerte de que el anonimato sea tema de charla ligera, en otros países (u otras situaciones) Tor es una herramienta valiosa para poder comunicarse sin censura y sin riesgos.