REC 3

REC, a pesar de ser mala, tenía un cierto toque de originalidad y ese punto de comedia no intencionada que hace saltar la carcajada en los momentos más absurdos.

REC 2 vino a ser una repetición de REC, cabalgando a lomos del relativo éxito de la primera parte.

REC 3… ¿qué coño es REC 3?

Hay películas que son realmente capaces de ponerte los pelos de punta en algunos momentos, como por ejemplo The Eye (la versión original, no la cutrez del remake Americano).

Por otra parte la gracia de una película mala de terror es el factor humorístico de un fracaso estrepitoso a la hora de intentar hacer temblar al espectador (véanse los trampolines de House of the Dead o el patetismo general de las películas de Rob “hagodiálogoscomotarantino” Zombie).

Ambos extremos del género tienen su gracia y son perfectamente disfrutables en mayor o menor medida dependiendo de cómo y con quién los estés viendo, pero entre ambos hay un punto de inflexión donde deja de haber ningún tipo de atractivo. En este punto es más o menos donde se encuentra REC 3.

Una película de terror mala puede ser graciosa pero una comedia mala apesta, y REC 3 tiene más de lo segundo que de lo primero.

Para poner la guinda al pastel (y aunque esto sea más una opinión personal que un fallo de la película) los zombies resultan no ser zombies. Y no, tampoco son infectados.

Se que esto ya viene de la historia del REC original, pero por dios: mezclar zombies y religión no combina. En serio. Está al mismo nivel de estupidez que hacer una película de Indiana Jones sobre alienígenas.