Shadow Era

Hay cantidad de copias de Magic por todas partes, y Android no iba a quedarse atrás en esto.

Supongo que Magic a su vez será una copia de algún otro juego de cartas anterior, pero algo de particular debe tener cuando es el único juego de su género que me ha llamado alguna vez la atención.

Siempre me he preguntado a qué diablos espera Wizards Of The Coast para sacar un juego de Magic para Android. Por haber hay constructores de barajas, calendarios de eventos y similares, pero no un juego oficial, y me parece extraño teniendo en cuenta que los móviles y tablets son una plataforma bastante adecuada para este tipo de juego.

En cualquier caso, a falta de Magic sí que hay alternativas como Shadow Era, y aunque no es lo mismo sí que es entretenido.

Las reglas de juego de Shadow Era parecen a primera vista bastante similares a las de Magic: jugamos una baraja con mezcla de criaturas, cartas de apoyo y hechizos, pero hay algunas diferencias notables:

  • No tenemos tierras para generar maná, si no que creamos un depósito de puntos a base de sacrificar cartas de nuestra mano, que se acumulan en un montón distinto al cementerio.
  • Nuestro avatar se encarna en una carta de héroe con habilidades particulares, en lugar de ser un ente “etéreo” como en Magic. El objetivo sigue siendo el mismo (acabar con las vidas del rival) pero en Shadow Era podremos equipar a nuestro avatar con equipo y encantamientos.
  • A falta de tierras que definan la composición de nuestra baraja (no hay distintos colores de maná) el tipo de criaturas y encantamientos que podemos usar viene definido por la clase de nuestro héroe. Así por ejemplo un personaje humano de clase “guerrero” no podrá usar habilidades ni unidades de tipo “elemental” o “sombras”.

La mecánica funciona bien, a pesar de perder parte del componente estratégico en la construcción del mazo debido a las limitaciones impuestas por el tipo de héroe.

Al igual que en Magic nuestras criaturas tiene unos valores base de vida y ataque, aunque aquí aparece otra diferencia: el nivel de vida es permanente. Es decir, si una criatura con 4 de vida sufre 2 puntos de daño durante un turno no los regenerará al principio del siguiente turno, si no que se quedará con 2 puntos hasta que sea curada con algún hechizo o habilidad, o hasta que sufra daño de nuevo.

En mi opinión la mayor diferencia entre ambos juegos, aunque pueda parecer algo poco importante, es que siempre podemos atacar directamente al avatar rival independientemente de las tropas que tenga desplegadas. Esto hace que las partidas sean bastante más rápidas y que las criaturas sin gran ataque sean poco menos que inútiles: el primer jugador que sea capaz de desplegar tres o cuatro unidades con capacidad ofensiva decente tiene casi asegurada la victoria.

Otra limitación notable es la ausencia de instantáneos. Sin capacidad para interrumpir las acciones del rival en su turno el desarrollo del juego se hace algo repetitivo.

Tal vez a base de jugar descubra algunos combos interesantes, pero otra de las pegas de Shadow Era (sin duda debido a su relativa novedad) es que la variedad de cartas es bastante escasa. Por muchas cartas que adquieras, a no ser que cambies de clase de héroe te encontrarás poco menos que jugando siempre las mismas cartas una y otra vez partida tras partida, siempre de la misma forma.

Y llegamos con esto al punto de la adquisición de cartas.

En Shadow Era, igual que en tantos otros juegos “freemium”, tenemos dos tipos de monedas: las normales que se ganan en mayor o menos abundancia durante los combates y que nos servirán para adquirir cartas sueltas, y unos cristales que nos permiten comprar sobres de cartas y mazos preconstruidos, y que sólo conseguiremos o bien en pequeñas cantidades al subir de nivel, o comprándolos con dinero real.

En resumen, el juego es bastante entretenido y la mecánica funciona bastante bien, pero la escasa variedad de cartas y la ausencia de mecanismos de juego que permitan combos realmente interesantes lo hacen algo repetitivo a la larga.

Por otra parte, teniendo en cuenta que es gratuito tampoco es cuestión de quejarse.