A espadazos por el mundo

A pesar de las extremas similitudes entre Demon’s Souls y Dark Souls hay varias novedades curiosas en éste último que aportan más interés y horas de juego. Una de ellas son los pactos: podemos elegir entre varios grupos y establecer un pacto que nos dará objetivos secundarios y habilidades extra.

En esta primera ronda por el juego me he metido en el pacto del Camino del Dragón, que además de sonar guay te da la habilidad de convertirte tú mismo en un dragón, y un objeto que en teoría te permite recolectar más fácilmente las siempre útiles escamas del susodicho bicho.

Como digo suena guay, pero luego resulta que no lo es tanto.

En el post anterior sobre Dark Souls andaba explorando Cuidad Infestada, probablemente el sitio más cansino de todo el juego. Desde ahí, una vez llegas a la zona pantanosa inferior puedes dirigirte hacia la izquierda hasta llegar a una rampa que sube hasta un enorme tronco de árbol hueco.

Dentro de éste veremos un cofre y si golpeamos la pared detrás de él se abrirá un camino al Gran Hueco, que viene a ser la zona interior del tronco del árbol por donde podemos descender hasta el Lago de Ceniza (iluso de mi al pensar que ya no iba a volver a vérmelas con las ranas basilisco).

Siguiendo hasta el final de esta nueva zona encontramos un dragoncete que a pesar de su aspecto está de tan buen rollo que nos permite cortarle la cola sin enfadarse, lo que nos da un arma bastante potente.

El caso es que hablando con este dragón es como entramos en el pacto del que hablaba antes. Conseguimos un nuevo objeto llamado Ojo de Dragón con el que podemos invadir a otros jugadores que tengan en su poder alguna escama de dragón, y al matarlos nos quedamos con ella.

Hasta aquí todo suena estupendo. ¿El problema? Que en realidad no podemos invadir a nadie directamente.

Al usar el Ojo de Dragón pondremos una marca en el suelo, y será otro jugador el que tenga que activar dicha marca para que podamos invadirle… ¿no es absurdo? Las probabilidades de conseguir invadir a alguien de esta forma son casi nulas, por no hablar de que las únicas personas que podrán tener algún interés en activar la señal serán aquellas que tengan un personaje mejorado para combate jugador vs jugador.

En fin…

Al menos ya me quité de encima Ciudad Infestada, la Fortaleza de Den, Anor Londo y el Mundo Pintado de Ariamis.

Ahora estoy por la Cueva de Cristal pasados los Archivos del Duque, donde un cabrón llamado Seath el Sin Escamas me está dando pal pelo.

Probablemente sería buena idea dejarlo tranquilo de momento y tirar por las ruinas de Nuevo Londo para matar a los Cuatro Reyes.

Para el tema de las escamas, vista la inutilidad del Ojo de Dragón tendré que optar por dropear a los dracos del Valle de los Dragones, aunque el ratio de drop es tan bajo que acabas algo frustrado.

El Mundo Pintado de Ariamis ha resultado ser una zona bastante productiva: una vez desbloqueas todos las puertas tienes acceso directo desde la hoguera a la estatua donde está la Falange, lo que significa que puedes hacer farming de almas muy fácilmente (más rápido que la zona de farming clásica del Bosque de los Cazadores).

Además siguiendo hacia delante pasada la Falange hay un Caballero Torre con un 100% de probabilidad de soltar un trozo de Titania. No es una forma muy rápida de farmearla porque para llegar a él tienes que superar un par de emboscadas de Huecos, pero al menos sabes que cuando la necesites ahí la consigues seguro.