Elysium

ElysiumEste es el segundo largometraje de Neill Blomkamp (el primero fue Distrito 9) y es fácil encontrar puntos comunes entre ambas películas, como el diseño minucioso de un entorno con elementos futuristas que sirven como envoltura a conflictos perfectamente actuales como la lucha de clases o la segregación racial.

Pero igual que podemos hablar de las bondades comunes en ambos films también hay paralelismo en sus defectos, y Elysium deja pasar la oportunidad de convertirse en un clásico del SciFi por las mismas razones por las que Distrito 9 tampoco lo fue.

La historia nos sitúa en el año 2154, donde la superpoblación ha convertido la totalidad de la tierra en un ghetto para las clases bajas, con un nivel de precariedad global digno de la más empobrecida y conflictiva nación tercermundista.

Como contraste la clase alta ha emigrado a una estación espacial (Elysium) donde disfrutan de todos los lujos posibles, incluyendo sistemas médicos avanzados que les proporcionan curación instantánea de cualquier dolencia.

 Max DeCosta (Matt Damon) es un ex-criminal que vive en lo que fuera Los Ángeles, trabajando en una cadena de montaje de los mismos androides que forman el cuerpo de seguridad que oprime brutalmente a la población terrestre.

Cuando un accidente laboral deja a Max con una perspectiva de vida de 5 días y las cápsulas de curación de Elysium como única posibilidad de salvación, un trato con la mafia local dedicada a la inmigración ilegal y la obtención accidental de unos datos críticos capaces de dar un vuelco a la escisión social dan pie a toda la trama de la película.

Hasta aquí todo parece prometedor, pero después del planteamiento inicial del mundo distópico y la alegoría sobre las injusticias del sistema sanitario (los puntos fuertes de Blomkamp, como ya se vio en Distrito 9) la película no hace más que caer.

Técnicamente las escenas de acción y los efectos especiales no tienen pega ninguna, implementados de forma excelente y resultando visualmente impresionantes.

El problema está en todos los agujeros en el desarrollo que hacen que la trama no se sostenga por ninguna parte.

Se nos muestra de entrada una panorámica de una ciudad devastada frente al mundo idílico que es Elysium, pero en ningún momento se explica exactamente qué acontecimientos concretos han podido dar lugar a tal devastación.

Se podría conceder esta omisión si no fuese porque tampoco hay explicación ninguna para el exagerado contraste en el sistema sanitario entre ambas localizaciones. A lo largo de la película queda claro que las cápsulas de curación no son precisamente un bien escaso, así que ¿cuál es la posible razón de que la élite de Elysium no comparta tales recursos con la población terrestre? ¿Regocijo por ver el sufrimiento ajeno desde la distancia?

Está claro que Elysium pretende ser una alegoría algo extrema, pero en un planteamiento más realista del abuso de la diferencia de clases sería lógico pensar que el gobierno de Elysium vería que la solución obvia al problema de la inmigración ilegal sería el compartir sus recursos médicos.

Los ricos seguirían siendo ricos y los pobre pobres. Mantienes la división y el control de la población a través de las tropas mecánicas, pero evitas la visita de “indeseables” en tu jardín.

Otro problema de la película son las secuencias de acción (o incluso secuencias en general, de acción o no) y no por su realización o espectacularidad si no por (en ocasiones) falta de sentido.

Hablamos por ejemplo de secuencias originadas por la absurda decisión de unos mercenarios de forcejear con Max por una granada cuando éste se ha entregado y está ya bajo su custodia.

O sin ir más lejos la situación inicial de toda la trama donde Max es obligado por su capataz a entrar en una cámara de irradiación (tampoco queda claro qué sentido tiene que se irradie a los robots) para apartar un palé que está bloqueando la puerta. El resultado es tan obvio que resulta infantilmente absurdo.

E igualmente infantil resulta el repaso final a la vida de Max, en un intento de plantarte en tu cara el supuesto mensaje detrás de la película. Si una historia está bien contada y es coherente las explicaciones sobran, los hechos ya han hablado por si mismos.

Por desgracia Elysium se queda en un despliegue (notable sin embargo) de efectos especiales y construcción de mundos y planteamientos, sin llegar a desarrollarse más allá.