The land of the free

A la sombra del caso Snowden están ocurriendo otras cosas que no aparecen en los medios con tanto bombo y platillo (si es que aparecen en absoluto).

Hace unos días el proveedor de correo electrónico Lavabit cerraba sus puertas como única forma de negarse a una orden de registro de la NSA para permitir las escuchas a sus usuarios, así como una “gag order”  (“orden mordaza”, por decirlo de alguna forma, o quizá más correctamente “secreto de sumario”) que le impedía notificárselo a los mismos.

Recientemente también el periódico inglés The Guardian recibió una orden de “entregar o destruir” toda la documentación relacionada con el caso Snowden. Poco después de dicha orden las autoridades británicas se personaron en las oficinas del periódico para destruir físicamente los discos duros y equipos.

Un detalle curioso de este intento de silenciar a la prensa es la guasa y prepotencia con que se notificó la orden. Cuando The Guardian argumentó que sin los documentos no podría seguir investigando y publicando artículos sobre el caso Snowden, la (anónima) autoridad británica respondió que “ya habéis tenido vuestro debate, no hace falta que sigáis escribiendo”.

Y aun hay más: David Miranda (pareja del periodista de The Guardian Glen Greenwald) fue retenido e interrogado durante nueve horas en Heathrow bajo el amparo de las leyes antiterroristas, y dejado después libre sin cargos pero requisando su ordenador, móvil y discos.

Hoy mismo Pamela Jones ha publicado un artículo en Groklaw anunciando el cierre definitivo de la web, dedicada desde hace años al seguimiento y documentación de casos judiciales. Según PJ, tras el cierre de Lavabit y la imposibilidad manifiesta de mantener correspondencia privada con sus colaboradores no ve sentido ni medios a la continuación de la página.

Es posible, tal vez, que su explicación y cierre repentino sin permitir siquiera comentarios al artículo sean una forma de decir que al igual que Lavabit (y seguramente tantos otros servicios) también ha recibido una orden de la NSA y la consiguiente “gag order” que le prohíbe informar a nadie de que todas las comunicaciones con los colaboradores estarían intervenidas.

“Si la tiranía y la opresión llegan a esta tierra, será bajo el disfraz de la lucha contra un enemigo extranjero.”
— James Madison (4º presidente de EEUU)

 

Lo más triste, señor Madison, no es que la tiranía y la opresión lleguen a EEUU. El problema es que por extensión nos llega también a todos los demás.