Riddick: Pitch Wet

riddickTras nueve años (cómo pasa el tiempo) desde Las Crónicas de Riddick por fin se ha estrenado la ya entonces anunciada secuela que convierte por el momento la saga en una trilogía.

Nueve años como digo, tras los cuales después de haber visto el paso de la ciencia-ficción/horror que era Pitch Black a la ciencia-ficción/fantasía de Crónicas, cabía esperarse que esta vez nos sorprendieran con algo nuevo.

Pues oh sorpresa: si tras ver el trailer os huele a refrito de Pitch Black no os hacéis una idea de hasta qué punto estáis en lo cierto.

La película comienza con un Riddick hecho polvo en un planeta indeterminado a raíz de una rencilla con los Necróferos (hecho que en sí mismo podría haber dado pie a una trama mucho más interesante que la del resto del film), donde de nuevo se encuentra con criaturas hostiles que invaden el planeta sólo durante un momento específico.

¿De noche? No, eso ya lo hicimos. Será… ¡cuando llueva!

Tampoco pretendo cebarme con la película porque realmente si te gustó Pitch Black ésta también te gustará, pero el problema es que no será por compartir las mismas virtudes que aquella. Te gustará porque estarás viendo exactamente la misma película otra vez.

  • Planeta desconocido con fauna indígena hostil de costumbres asociadas con ciclos naturales?  
  • Riddick investigando las criaturas para hallar sus debilidades? 
  • Grupo de individuos que quedan a trapados con Riddick en dicho planeta y van muriendo poco a poco? 
  • Personaje femenino que establece algún tipo de vínculo con Riddick? 
  • Viaje de ida y vuelta a través de terrenos infestados de bichos para traer las células de energía a las naves de escape? 
  • Sólo sobreviven los personajes que le caen bien a Riddick? 

La única diferencia (quitando algunos pequeños giros algo diferentes de la trama) es que en esta ocasión Riddick ya no es la máquina de matar infalible de las anteriores entregas.

De hecho un título alternativo para esta película podría ser “Pitch Wet: Riddick tiene un mal día y se siente vulnerable y sentimental (y a ratos algo cachondo)”.

Y para guinda Jordi Mollà, que no se qué diablos pinta haciendo películas en Hollywood ni cómo diablos se lo monta para pasar los castings (aunque también está Dave Bautista así que el listón no debía ser muy alto).